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El régimen jurídico internacional de la extranjería



El poder del Estado sobre los extranjeros que se encuentren en su territorio de forma ocasional o permanente está limitado por el Derecho Internacional, por las normas que se deriven de los tratados internacionales de los que sea parte y por las normas generales.

Estas limitaciones son la base de los llamados derechos de los extranjeros y el cumplimiento de estas garantías puede ser exigido en el ámbitos interno por la persona extranjera afectada, pero en el plano internacional, sólo el Estado del que es nacional tiene derecho a exigir al Estado territorial que se cumpla el Derecho Internacional en la persona de sus nacionales.

De esto se desprenden una serie de garantías que son reconocidas a todo extranjero con carácter general en cualquier Estado (estándar mínimo). En primer lugar, se les reconoce el derecho a que su vida y sus intereses sean defendidos por el Estado territorial contra las acciones de violencia colectiva organizadas en contra de los extranjeros. También, se les reconoce el derecho a no ser detenidos arbitrariamente y a que se proceda a una investigación en tiempo razonable, y si se deriva una acusación de la misma, tienen derecho a ser oídos, antes de que la autoridad competente tome una decisión. En tercer lugar, tienen derecho a no ser torturados y a que no se les someta a tratamientos inhumanos. Además, tienen derecho al libre acceso a los tribunales, sin que se produzca ninguna discriminación en virtud de su nacionalidad. Y, finalmente, tienen derecho a poder ejercitar determinados derechos civiles básicos, como son los relativos a las relaciones paterno-filiales.

Otros estados dicen que tengan los mismos derechos que sus nacionales.

Según el derecho de extranjería encontramos los siguientes derechos:

· derecho de entrada à embajadores, ciudadanos comunitarios, extranjeros que pertenecen a estados no comunitarios. Se debe acceder por el territorio de un estado por aduanas o un paso fronterizo en el cual se acredite el ingreso.

· derecho de permanencia.

· derecho de salida à para ser expulsado debes haber llevado a cabo una actuación que vaya en contra del ordenamiento jurídico interno.

El régimen jurídico de la apátrida, del asilo y del refugio.

Apátrida.

Se llama apatridia al hecho de no tener reconocida la nacionalidad o la ciudadanía por ningún país. Al vínculo jurídico entre la persona y el Estado lo llamamos nacionalidad y proporciona a las personas una identidad. Si dicho vínculo se rompe la persona se convierte en apátrida. A partir de ese momento la persona queda sumida en una especie de bucle legal, no es nadie, es como si no existiera. Eso les convierte en unos de los colectivos más excluidos del mundo.

Puede darse por la desaparición de un estado, por decisión judicial por parte de las autoridades o del estado del cual esa persona es nacional, por nacimiento de los hijos en un país donde se aplica el ius sanguinis y su madre es de otro país donde se aplica el ius solid y por matrimonio si te casas con un extranjero el ordenamiento de X dice que todos los naciones del estado x que se casen con un extranjero perderán su nacionalidad y el ordenamiento jurídico de y dice que todos los que se casen con un nacional de y no adquirirán la nacionalidad.

En estos casos, debemos tener en cuenta el artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que reconoce a toda persona el derecho a tener una nacionalidad y a que no se le prive arbitrariamente de ella, ni del derecho a cambiarla.

Un caso de apatridia sería el que se muestra en la película <<La terminal>> protagonizada por Tom Hanks y dirigida por Steven Spielberg, basada en hechos reales. En esta película el protagonista se queda atrapado en un aeropuerto porque durante el vuelo se ha instaurado en su país natal un nuevo régimen y su pasaporte y visado ya no son válidos ni para entrar al país donde había aterrizado ni para regresar a su país de origen. El personaje queda envuelto en una especie de bucle que lo retiene allí de forma absurda durante meses. Aunque no deja de ser una película, la historia refleja la realidad y la situación actual en la que se encuentran alrededor de doce millones de personas en el mundo.

La apatridia lleva a unas consecuencias dramáticas porque aquellos que son apátridas no son ciudadanos de un Estado y no pueden acceder de forma plena a derechos tan básicos como recibir atención sanitaria, la educación, la vivienda, el trabajo, a formar una familia, etc. y acaban siendo las víctimas perfectas para los perpetradores de violaciones masivas de derechos humanos, ya que la mayoría de veces los apátridas no tienen reconocido el derecho a acudir a los sistemas judiciales para denunciar dichas violaciones, juzgar y condenar a los responsables y para que se les garantice un derecho a la reparación.

Claro está que la protección para este colectivo de personas ha ido y debe ir evolucionando acorde a las causas que la provocan. Las causas de por qué la gente deviene apátrida son múltiples y complejas y muchas veces obedecen a razones circunstanciales. Lo primero y substancial para afrontar este problema es la voluntad política de los Estados para no dejar ninguna persona fuera de su protección.

Asilo.

En los casos de asilo la situación de partida es la siguiente: un determinado individuo llega a un Estado del que no posee la nacionalidad, huyendo de otro Estado del que normalmente es nacional (aunque puede no serlo) y donde dice sufrir persecuciones basadas en motivaciones políticas o discriminatorias. Su objetivo es, precisamente permanecer en el Estado al que llega bajo el pretexto de que su vida, integridad física y libertad corren peligro si es devuelto al Estado de procedencia.

Aun así, se unen dos elementos más relacionados con dos derechos que asisten al sujeto al que se le concede las condiciones de asilado: el derecho a no ser expulsado del territorio del Estado territorial y el derecho a protección dispensada por el Estado territorial. Partiendo de esa base hemos de tener en cuenta que existen tres tipos de asilo: el asilo territorial, el asilo diplomático y el asilo neutral.



El asilo diplomático o político es la institución mediante la cual las misiones diplomáticas, navíos de guerra, campamentos o aeronaves militares, reciben a personas perseguidas por delitos políticos para darles protección contra un peligro inminente. La urgencia es en todo caso la circunstancia que justifica dar asilo diplomático.

El asilo territorial está basado en la protección que un Estado presta en su territorio al acoger en el mismo a determinadas personas que llegan a él perseguidas por motivos políticos y cuya vida o libertad se encuentran en peligro en el Estado de procedencia. Además, los solicitantes de asilo se encuentran a la expectativa de acceder al territorio nacional.

Desde la perspectiva de dichos individuos, en principio, no se puede hablar de un derecho a la concesión del asilo por el Estado, sino de un derecho de soberanía del Estado territorial (que puede concederlo o no). Sin embargo, existe hoy una tendencia a configurar el derecho de asilo como un verdadero derecho humano y así se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 al afirmar que en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él en cualquier país.

Finalmente, debemos tener en cuenta que una vez concedido el asilo no sólo el Estado concedente no puede retornar o expulsar al asilado sino que se compromete a proporcionarle protección (así permisos de residencia, autorización para trabajar, etc.). Es esta, precisamente, la principal diferencia con el refugio.

Refugio.

El refugio, que en muchas ocasiones se confunde con el asilo, es una categoría diferente aunque sí que los dos parten de la base de unos mismos elementos. Si partimos de la definición que se establece en la Convención sobre el Estatuto del Refugiado, aprobada en Ginebra el año 1951, un refugiado sería aquella persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales hechos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual no pueda o, a causa de dichos temores, no quisiera regresar a él.

Por lo tanto, se observa que la definición de refugio es más restringida que la del asilo, aunque partiendo de unos elementos comunes, las principales diferencias estarían en que los motivos que pueden dar lugar al reconocimiento de la condición de refugiado están tasados por la Convención de tal forma que sólo pueden ser refugiados los perseguidos por los motivos antes descritos (raza, religión, nacionalidad, etc.) y que el tipo de protección dispensada se reduce solamente al derecho del refugiado a no ser devuelto al país donde sufre la persecución, lo que no impide que pueda ser expulsado a otro estado considerado como seguro.

La extradición.

La extradición es el acto por el cual un gobierno entrega un individuo refugiado en su territorio al gobierno de otro país que lo reclama por razón de delito para que sea juzgado y, si ya fue condenado, para que se ejecute la pena o la medida de seguridad impuestas.

El fundamento de la extradición es la cooperación judicial internacional para impedir que una persona burle la acción de la justicia si se refugia en un país distinto de aquel en que cometió el hecho punible. Por lo tanto, se basa en el principio de que todos los Estados deben contribuir recíprocamente para el cumplimiento de la justicia, es por eso que la justicia internacional reconoce la necesidad de la ayuda alternativa de los Estados en el castigo de los delincuentes, dado que la delincuencia constituye un peligro nacional e internacional.

De esta forma, podemos ver que los aspectos esenciales de la extradición son: en primer lugar, que la extradición es un acto de Estado a Estado, ya que es el gobierno que requiere quien dirige al gobierno requerido. También, podemos observar el principio de reciprocidad entre los Estados soberanos. En segundo lugar, podemos ver que la extradición, en el orden jurídico interno e internacional, está estrechamente ligada a la justicia más allá de las fronteras de un Estado. Finalmente, la extradición únicamente procede por delitos de orden común.

 

Lección 3 – Las competencias territoriales del Estado: nociones generales.


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